PRÓLOGO
Los jóvenes de hoy enfrentan una vorágine de vicisitudes
ocasionada por su migración a una nueva etapa. Confundidos
por los mensajes de la sociedad respecto a lo que se espera de
ellos, buscan alternativas que apuntan a un objetivo común,
donde se congregan los puntos de vista adecuados para bla,
blabla, blablabla, bla, bla.

Blabla, blablabla, bla blabla ¿bla? Bla blablabla, bla, blabla, bla,
bla, blablabla, bla, blablabla, bla, bla, blablabla, bla, blabla, bla,
bla, blablabla, bla, blabla, blablabla (bla, blablabla, bla, blabla,
bla, bla, blablabla) bla, blabla, bla, bla, —blablabla —, bla, blabla,
bla, bla, bla bla, blabla, bla, bla, bla bla, blabla, bla, bla, bla bla,
blabla, bla, bla, bla bla, blabla, bla, bla, bla bla, blabla.



















CAPÍTULO I
• QUIÚBOLE CON... MI CUERPO
¡ODIO QUE ME DIGAN PUBERTO!

En la vida hay un buen de cosas que son insoportables, como por
ejemplo:
Que a la niña que te gusta le lata más tu mejor amigo; encontrarte
los calzones de tu tía colgados en la regadera (¡aaaghhh!
especialmente si son de paracaídas) ; cachar a tus papás en la
hora romántica; pedir una pizza y que llegue en el minuto 29; y
que tus papás le enseñen a tus amigas, o a tu novia, la típica foto
de la tina, donde estás encueradito, enseñando tu “pilín” (debería
existir una ley que prohíba enseñar esas fotos).
Pero nada como que te traigan de bajada con la frasecita: “Déjalo,
pobre puberto.”
De hecho, los hermanos y los primos mayores son expertos en el
arte de pubertear . Manejan el verbo mejor que nadie: yo puberteo,
tú puberteas, nosotros puberteamos, ¿vosotros puberteais?; no
importa cómo lo digan, se la viven molestando.


















CAPÍTULO II
• QUIÚBOLE CON... MIS RELACIONES
LAS MUJERES Y EL LIGUE

¿Qué pex con el ligue?
El ligue es una experiencia extrema, algo increíble y chidísimo,
pero así como te puede hacer sentir inmensamente feliz, puede
hacerte sentir tan mal como americanista perdido en la porra de
Chivas. Pero, ¿sabes algo? Vale la pena.
Seguro de chavito sentiste mariposas en el estómago al ver a
una de tus compañeritas o a tu miss de inglés (las maestras de
inglés casi siempre estaban de 10) . Bueno, pues pudo haber
sido por dos razones: la magia del ligue nacía en tu ser o tenías
un retortijón de miedo.
Pero eso es sólo el principio. Si quieres aprender más de este
rollo, lo único que debes hacer es clavarte en el tema y tener muy
presente que todos somos buenos para ligar, sólo te ­ nemos
que aprender a hacerlo. Ahora que si ya sabes ligar, sigue ­
leyendo, porque te vamos a enseñar cosas que te van a llevar de
nivel “intermedio” a “experto tercer Dan ”.
La palabra “ligue”, viene de ligar a dos personas entre sí. ­ ¡Y vaya
que se ligan! Existen parejitas que más que besarse parece que
se clonan.
Al principio, como todos, sientes un poco de inseguridad. Pero si
te aplicas, en menos de lo que te imaginas lo vas a do ­ minar.


CAPÍTULO III
• QUIÚBOLE CON... MI VIDA
MI AUTOESTIMA   

Es oficial: soy un idiota
Cuando tenía 13 años mis jefes ya no me aguantaban. Tuve una
rachita gruesísima. La regaba una vez y la otra también. Todas
las cosas que me pedían las hacía al revés, y lo más cañón es
que ni siquiera era a propósito.
Al principio, la neta me daba lo mismo, pero ya después de tantos
errores pensé: “Ya no te hagas y aplícate”, lo que es igual a: “Deja
de hacer estupideces y salva tu vida”. Si se tratara de una
película, yo necesitaba protagonizar La vida es bella y más bien
parecía que estaba en El exorcista .


CAPÍTULO IV
• QUIÚBOLE CON... MI SEXUALIDAD.
"EXO" QUE LLAMAN SEXO

“Tenemos que hablar”
A veces, cuando tus papás quieren hablar contigo, alucinas
algunas cosas como:
Que tu papá te abra la puerta con una pregunta como pistola.
Que tu mamá, para saber si tienes novia, te diga: “¿Quién es la
suertuda?
Que insistan, insistan e insistan (esto lo hacen insistentemente).
Que usen palabras de chavo, dizque para hablar tu idioma.
Que quieran ser tus mejores amigos a la hora de la platicada,
pero se conviertan en tus archienemigos a la hora de la castigada.

CAPÍTULO V
• QUIÚBOLE CON...
MIS ROLLOS EMOCIONALES

Emociones radicales
Si ya apostaste la máscara o la cabellera contra unos luchadores
gandallas...
Si ya pasaste de año a pesar de la actitud de un maestro cuyo
único objetivo era refundirte en el infierno, o sea en la salita que
está a lado de la dirección...
Si ya abriste una puerta sin querer y te tocó ver a la tía de tu cuate
en ropa interior y “los dos” se murieron de la pena...
Si ya viste a tu exnovia que amabas, intercambiando babas con tu
exmejor amigo...
... En fin, si crees que ya pasaste de todo, es importante que
sepas que todavía hay algo más, y ese “algo” son las emociones
radicales.
Así como hay alegría, emoción, amor y diversión, hay otro tipo de
estados de ánimo que, aunque parecen completamente lo
contrario, son parte del ser humano y tenemos que aprender a
vivirlos-odiarlos y, sobre todo, superarlos.
De entrada, recuerda que cuando eres adolescente es como
caricatura, porque las malvadas hormonas se suben a tu cerebro
y desde ahí controlan el universo.