Helena, hija de Octavio Paz y Elena Garro, en la indigencia

   Aunque usted no pueda creerlo, Helena Paz Garro, hija de dos
de los escritores más significativos de las letras nacionales, vive
en la total miseria, enferma y en pleno desamparo. Querida
amiga mía, me pide, junto con otras personas como Patricia
Rosas Lopátegui, quien se ha echado la tarea de recopilar la
obra completa de Elena Garro, que difunda su penosa situación.
En realidad ya he pedido ayuda para ella y nada hemos obtenido.
Los tiempos han empeorado. Imagino que debe ser mucho más
difícil que alguna institución cultural le dé algún apoyo para
doctores y tratamientos médicos (…)
La historia de las dos Elenas es compleja. Imposible de relatar
en un breve artículo. Pero es claro que jamás pudieron triunfar del
modo glamoroso en que Octavio Paz lo hizo. Talento lo tenían los
tres, pero las mujeres no supieron moverse en la arena política y
eso las condujo a varios y costosos errores que las llevaron fuera
de México, en medio de las descalificaciones de los intelectuales
mexicanos. Fueron realmente unos cuantos quienes las
apoyaron, destaco los nombres de Emilio Carballido, María Luisa
Mendoza y Emmanuel Carballo. En los demás, hubo aversión y
algo más evidente: tomaron el partido de Octavio Paz, ya
convertido en rey de la cultura nacional.


















La separación de los padres, una ruptura escandalosa, hizo que
México no fuera más lector de Elena Garro, y que a Helena la
arrumbaran a pesar del talento poético que posee (…) Ojalá a
uno de mis escasos lectores se le ocurra algo para ayudar a una
persona que no pudo igualar a sus padres y quienes no la
enseñaron a sobrevivir en un mundo egoísta, que no valora el
talento literario.

  Aunque usted no pueda creerlo, Helena Paz Garro, hija de dos
de los escritores más significativos de las letras nacionales, vive
en la total miseria, enferma y en pleno desamparo. Querida
amiga mía, me pide, junto con otras personas como Patricia
Rosas Lopátegui, quien se ha echado la tarea de recopilar la
obra completa de Elena Garro, que difunda su penosa situación.
En realidad ya he pedido ayuda para ella y nada hemos obtenido.
Los tiempos han empeorado. Imagino que debe ser mucho más
difícil que alguna institución cultural le dé algún apoyo para
doctores y tratamientos médicos.

Helena, como sus padres, es escritora, fundamentalmente poeta,
autora de varios libros, uno de ellos con prólogo del enorme
pensador alemán Ernst Jünger quien, asimismo, le hizo llegar
una nota laudatoria cuando conoció su poesía: "Wilflingen,
25/2/1991. Querida Helena: Mil veces gracias por las flores, el
ramo es admirable. Sus poemas existen impresos o escondidos
para usted y sus amigos, pero algunas palabras mías son un
modesto regalo para usted. Y no merecían estas grandes
gracias. Suyo, Ernst Jünger.

Sus memorias, el primer volumen que Helena escribió sobre su
vida, son una obra memorable para no solamente conocer sus
años iniciales, su formación prodigiosa que hoy se despilfarra
arrumbada en una casa en Cuernavaca donde vive gracias a la
caridad de la viuda de Octavio Paz. El trabajo de prosa es
deslumbrante. Es posible leerlas por el placer de la escritura
cuidadosa, inteligente, refinada, donde la autora hace recuerdos
de sus largos viajes a Europa y Asia, su trato con multitud de
intelectuales. Hija de dos escritores de genio, heredó sus
cualidades literarias, no la capacidad para sobrevivir en un
mundo complejo.

Helena estuvo más tiempo con su madre que con el padre. Fue la
eterna compañera de desgracias de la mejor escritora que ha
dado el siglo XX mexicano. Para muchos, recuerdo al poeta José
María Fernández Unsaín, era la más notable luego de Sor Juana
Inés de la Cruz. Cuando Elena Garro salió en 1968 rumbo al
exilio, perseguida por la sombra siniestra de Gustavo Díaz Ordaz,
Helena iba con ella. Juntas pasaron hambres y mil vergüenzas
para vivir. Estuvieron en España, luego en Francia. Viviendo de lo
que escribían. Así pasaron más de 20 años. México se olvidaba
de ellas. Somos un país de mala memoria. Cuando un grupo de
amigos las regresamos a México, la situación no era fácil. En el
largo peregrinar, ambas habían acumulado pugnas con Paz. No
fueron muchos los que le dieron la bienvenida, pero sí hubo
apoyo de seres sensibles y desde luego, se reconoció el enorme
talento de Elena Garro, novelista, cuentista y dramaturga de muy
alto rango. Si pensamos que era posible ayudarlas mejor en
México que en París, estábamos equivocados. Las dos tuvieron
que vivir con sus gatos en un departamento más que modesto,
en Cuernavaca, allí murió, pocas semanas después de su ex
esposo, Paz, la autora de cuentos perfectos como "La culpa es de
los tlaxcaltecas", de novelas de belleza inaudita como Los
recuerdos del porvenir, de piezas teatrales perfectas como Felipe
Ángeles. Luego comenzó el triste peregrinar de su hija, un
peregrinar que no termina.

La historia de las dos Elenas es compleja. Imposible de relatar
en un breve artículo. Pero es claro que jamás pudieron triunfar del
modo glamoroso en que Octavio Paz lo hizo. Talento lo tenían los
tres, pero las mujeres no supieron moverse en la arena política y
eso las condujo a varios y costosos errores que las llevaron fuera
de México, en medio de las descalificaciones de los intelectuales
mexicanos. Fueron realmente unos cuantos quienes las
apoyaron, destaco los nombres de Emilio Carballido, María Luisa
Mendoza y Emmanuel Carballo. En los demás, hubo aversión y
algo más evidente: tomaron el partido de Octavio Paz, ya
convertido en rey de la cultura nacional. La separación de los
padres, una ruptura escandalosa, hizo que México no fuera más
lector de Elena Garro, y que a Helena la arrumbaran a pesar del
talento poético que posee.

Realmente no sé qué hacer. Me duele no ser rico para apoyarla,
para que sufra menos. Pedir por otros sé hacerlo, ¿pero en este
gobierno de oídos sordos, ¿qué puedo hacer? En ocasiones
hemos hecho colectas o rifas de cuadros para procurarle
recursos, primero a las dos, luego a Helena chica, como le
seguimos diciendo sus cercanos. Pero está enferma y sola.
Cuenta con algún apoyo que le otorga la viuda de Octavio Paz,
pero por desgracia es insuficiente. Sus males y necesidades son
mucho mayores que el apoyo recibido. Ojalá a uno de mis
escasos lectores se le ocurra algo para ayudar a una persona
que no pudo igualar a sus padres y quienes no la enseñaron a
sobrevivir en un mundo egoísta, que no valora el talento literario.