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Educación

Habilidades de enfermería que no se pueden aprender en el aula

Más allá de los cursos enfermería se necesita un tipo especial de persona para ser enfermero, una mezcla equilibrada de intelectual y persona. Y a menudo se dice que las enfermeras nacen, no se hacen. Hemos elaborado una lista con las principales habilidades de enfermería que necesitarás para pasar de ser bueno a ser grande.

1. Conciencia cultural

Esto es esencial para ofrecer una atención completa y centrada en el paciente. Las diferentes creencias y valores culturales influyen en la visión que el paciente tiene de la salud, el bienestar, los cuidados, la aceptación y el cumplimiento del tratamiento, e incluso la muerte.

Entender, respetar y acomodar las preferencias y necesidades de los pacientes con respecto a sus creencias, costumbres y prácticas individuales debe formar parte de la planificación y la prestación de los cuidados de enfermería.

Reconocer los propios prejuicios es el primer paso para prestar unos cuidados culturalmente competentes. A partir de ahí, aumentar tus conocimientos y tu concienciación a través de las oportunidades educativas de tu institución en ejercicio o de organizaciones como la Sociedad de Enfermería Transcultural puede ayudarte a desarrollar aún más esta habilidad.

2. Profesionalidad

Aparte de tu aspecto y comportamiento externos, recuerda que todo lo que dices y haces refleja tus principios éticos y valores morales. Las enfermeras deben mostrar siempre profesionalidad ante los pacientes, pero también con sus colegas.

La profesionalidad es una habilidad enfermera que abarca muchas áreas: respeto, actitud, integridad, responsabilidad y disciplina, por nombrar algunas. Concéntrate en tu trabajo diario como parte de un conjunto de colaboración y recuerda que tu papel y tus responsabilidades cotidianas son sólo una parte del panorama general de la atención al paciente.

Abordar tu trabajo con un sentido de profesionalidad refleja tu dedicación al ideal altruista de la profesión enfermera.

3. Atención al detalle

Desarrollar y perfeccionar la atención a los detalles no sólo garantiza que evitarás un error médico, sino que también te ayuda a prestar una gran atención al paciente.

Concéntrese en la escucha activa: observe las señales no verbales de su paciente y escuche sus palabras. Esto ayuda a que el paciente se sienta comprendido, no sólo escuchado. También le ayuda a sintonizar con sus preocupaciones y necesidades tácitas.

Intenta también considerar tu trabajo desde una perspectiva diferente. Piensa en tu lista de tareas como «orientada a las personas» en lugar de «orientada a las tareas». Esté presente y atento a cada encuentro con el paciente y evite la distracción de pensar en la larga lista de otras cosas que le esperan.

4. Pensamiento crítico

Los enfermeros deben ser capaces de resolver problemas. El tiempo y los recursos son siempre escasos, y la lista de tareas es larga. Las habilidades que ayudan a equilibrar estos aspectos le harán la vida mucho más fácil. El pensamiento crítico integra la información, las pruebas, los resultados y las experiencias, y los traduce en planes y soluciones eficaces para los pacientes.

Identifica los problemas y no temas discutirlos con tu supervisor. Mantente al día de los hallazgos de las revistas profesionales y participa en los procesos de mejora de la calidad de tu centro. Estas son sólo dos formas de ampliar tus habilidades de pensamiento crítico.

5. Compasión

Los enfermeros están en primera línea tratando intensamente con los pacientes, sus familias y las barreras del sistema sanitario. Mantener la compasión es esencial para proporcionar una buena atención, pero es difícil hacerlo en el entorno actual.

La fatiga de las enfermeras es un fenómeno real que requiere que éstas se cuiden primero a sí mismas para evitarlo. El ejercicio, la meditación o el voluntariado pueden ser formas efectivas de reconectar y alimentar el deseo de ayudar a los demás que te llevó por primera vez a la carrera de enfermería.

Si ves que tienes problemas para sobrellevar la situación por ti mismo, habla de tus preocupaciones con tu jefe de enfermería. Cada vez son más los empleadores que hacen participar a sus enfermeras en cursos sobre técnicas de autoayuda y gestión del estrés.

6. Gestión del tiempo

Prioriza tu trabajo. Organízate con listas de control personales, diagramas de flujo u hojas de cálculo, y realiza varias tareas siempre que sea posible. Utiliza para ello tus habilidades de enfermería de anticipación, delegación y supervisión.

Recuerda que una buena gestión del tiempo implica la gestión de las personas. Tómate el tiempo necesario para conocer y comprender los recursos disponibles en tu centro y maximizar su uso.

Por último, busque un enfermero mentor o un compañero de trabajo y haga una lluvia de ideas para maximizar el uso efectivo de su tiempo cada día.

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